Mis primeros cupcakes

Mis primeros cupcakes fueron un churro. Punto. Un auténtico churro. El buttercream no tenía consistencia, las boquillas que tenía no eran adecuadas… La magdalena en sí misma estaba bastante buena, pero el buttercream… un churro. Mi marido se lo comió igualmente, todo hay que decirlo…

¿Veís cómo el buttercream se escurre por los laterales? Os lo pongo como ejemplo de lo que NO tiene que ser un cupcake…
El bizcocho lo hice de vainilla y nueces, con una receta muy básica que os explicaré más abajo.

Me niego a daros la receta del “churro-cream” de chocolate que hice. Os voy a decir, eso sí, cuáles fueron mis errores. El principal fue no usar azúcar glas. Esto lo hice una tarde de domingo, sin preparación, sin tener ni idea ni ingredientes adecuados… como no tenía azúcar glas, trituré azúcar normal en el robot de cocina.

¡¡¡¡ERROR!!!! El buttercream no adquiere consistencia y además, puedes notar el cris-cris del azúcar al comértelo… Además, le puse más leche de la necesaria y no batí tiempo suficiente la mantequilla.

RECETA DE MAGDALENAS DE VAINILLA Y NUECES  (“tuneada” de la receta de vainilla de Alma Obregón):

Ingredientes para 6 cupcakes (aunque a mi siempre me salen de más)

  • 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 100 g de azúcar blanco
  • 1 huevo M
  • 100 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura Royal
  • 70 ml de leche semidesnatada
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (uso el del super, pero no es muy bueno, la verdad. Si os hacéis con uno natural, mejor que mejor).
  • Nueces en trocitos: tantas como os gusten u os quepan en los cupcakes.

(Yo soy un poco desmadre y lo echo todo el un bowl y lo bato, pero en teoría, hay que hacerlo por partes):

Precalentar el horno a 180º C mientras hacéis la mezcla.

En un bowl un poco profundo, se pone la mantequilla a temperatura ambiente (sacadla unos 5-10 minutos antes fuera de la nevera), se añade el azúcar y se bate. Después añadís por este orden, el huevo, la harina tamizada (con un colador grandote os vale), la levadura también tamizada (suele tener pegotones) y la vainilla. Lo batís todo hasta que la masa sea homogénea. Posteriormente se vierte la leche y se vuelve a batir todo. La consistencia de la masa será más líquida, lo que hace que el bizcochito sea más tierno. Por último, añadís tantas nueces como os gusten, que en mi caso, ¡son un montonazo!

En mi primera vez, usé unos moldes de silicona, aunque no os los recomiendo, ya que al sacarlos del horno no se enfrían bien y se siguen recociendo, por lo que se secan antes. Llenad 2/3 de la cápsula y hornead unos 20-22 minutos a 180º C o hasta que pinchéis un palillo en el centro y salga limpio.

Recién salidas del hornos saben de ricas…Y no tenían mala pinta para ser las primeras ¿eh?

Hasta aquí llega el post de hoy,  con una recetilla muy sencilla y consejos de lo que NO debe hacerse… en el próximo post, cómo hacer un buttercream de nutella muy güeno o lo que es lo mismo: mis primeros cupcakes presentables.

Besitos a tod@s!

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