RECUERDOS DE LA INFANCIA Y LA RECETA DE BIZCOCHO DE MI MADRE

Mi madre siempre dice que no le gusta cocinar, aunque en el fondo, yo no la creo mucho. En los últimos años, ha ido probando con la repostería y, honestamente, a la mujer no se le da mal. Yo creo que lo que no le gusta es innovar, quiere recetas que le garanticen al 100% que van a funcionar. Su hija… su hija es justo lo contrario. Si hago 2 veces la misma receta, me aburro. Además, si no probara recetas ¿sobre qué iba a escribir yo aquí?.

Sin embargo, llevo 2 semanas sin encender el horno porque me han visitados mis “amigas” Gastroenteritis y Catarro, que son muy pesadas, de esas que vienen y no sabes cuándo carajo se van a ir (nótese que yo en mi vida normal, JAMÁS diría “carajo”, es sólo por no echar un taco en público. Sé que mi suegro lo agradecerá).

A estas alturas de otoño, con una voz (y tos) de camionero y un cuerpo serrano que pa’qué os cuento, necesitaba lo que los americanos llaman “comfort food”. O sea, algo que me reconforte.

Sé que no es mi bizcocho más glamuroso… ¡pero es el que me hacía falta!

Y no he podido evitarlo, me he acordado de mi madre. Durante toda mi infancia, hubo dos cosas que me volvían loca. Una era llegar a casa y ver que tenía el segundo plato encima de la mesa, porque eso significaba que mi madre había hecho arroz con leche. Cuando había arroz con leche, se comía como un primer plato-postre, motivo por el cual venía después de las pechugas de pollo, pero en tamaño “me estoy calzando una paella”. Qué grandes momentos.

La segunda cosa que no olvidaré jamás era el bizcocho de yogur de limón, cuya receta exacta rezaba: “1 de aceite, 2 de azúcar y 3 de harina”. No sé quién le dio esa receta a mi madre y quizá ella tampoco, pero durante los 24 años que viví en casa de mis padres, fue la única receta de bizcocho que se hizo. Seguro que mi hermana, según lee esto, está pensando “cómo me gustaba aquel bizcocho”. Hoy, como os he dicho, necesitaba “comfort food” y… ¿qué puede ser más reconfortante que el olor de tu infancia?.

La “exactitud” de la receta va muy bien con mi concepto de “a ojo”. Es fácil de hacer, no requiere báscula, ni batidora, ni kitchenaid, ni nada de nada. Pero puedo prometer y prometo que esta receta no falla. Es uno de esos bizcochos caseros, compactos, que necesitan un vaso de leche o un café en el que untarlos… De los que te comerías un día de frío y lluvioso como hoy…

Ojalá os pudiérais llevar el olor a casa…

Claro, mi madre hacía la receta para cuatro personas en un molde de horno rectangular gigante (¿todavía lo tienes?). Y yo tenía un molde para bundt cake sin estrenar, que compré en el Lidl por 2,99 € (sí, existen moldes buenos, bonitos y baratos ahí fuera, esperándoos) y me estaba llamando… Tampoco tenía yogur de limón, ni intención de salir a comprarlo (al menos hasta que Noe no venga a recogerme con el arca). Así que os voy a poner la receta adaptada que yo he hecho. Cuando lo leáis, muchas diréis, “¡es la misma receta que hacía mi madre!” y, probablemente, sea cierto.

BIZCOCHO DE LIMÓN DE MI MADRE

Adaptada por su hija

Cantidad: suficiente para desayunar 4 personas, 2 días como mínimo.

 3 huevos L

1 brick de 200 ml de nata de cocinar

Ralladura de 1 limón (en lugar de nata + ralladura podéis usar 1 yogur de limón).

1 sobre de levadura

1 chorrito de extracto natural de vainilla (mi madre nunca lo usó, así que es opcional).

(Aquí viene la miga de la receta)

Usando el brick de nata como medida standart (o, en su lugar, el bote del yogur, en cuyo caso os saldrá un bizcocho un poco más pequeño) ponéis “1 de aceite, 2 de azúcar y 3 de harina”. Es decir, 1 brick de aceite, 2 bricks de azúcar y 3 bricks de harina.

Sí, es cierto, podría haber pesado todo esto y haberos dado una receta más exacta, pero entonces, no sería la receta de mi madre…

Precalentáis el horno a 180º. Untáis con mantequilla un molde, el que sea, feo, bonito, redondo o rectangular, y lo espolvoreáis con harina para que no se os pegue el bizcocho. Sale una cantidad bastante grande y la masa sube que da gloria.

En un bowl, batís los 3 huevos y añadís la nata. Progresivamente, añadís el resto de ingredientes en el mismo orden en el que aparecen: primero el aceite, luego el azúcar y, por último, la harina tamizada con la levadura. Sale una masa homogénea y espesa. Se añade la ralladura de 1 limón (cuidado de no llegar a “lo blanco” de la piel, que amarga).

1 de aceite, 2 de azúcar y 3 de harina…

El tiempo de horneado varía según el molde que hayáis usado. A mayor tamaño, menor el tiempo. No abráis el horno antes de 20 minutos, y luego váis comprobando si está hecho pinchando un palillo. Yo, como he usado un mini-molde de bundt cake de 16’5 cm, he tardado bastante en hornearlo (65 min) y, además (parezco nueva), lo he llenado demasiado y se me ha desbordado un pelín… me ha sobrado masa para 6 magdalenas bien llenitas, que usaré en otra ocasión (¡Yupiiiiiii! ¡Ya tengo excusa para hacer mis primeros cake-pops!).

Bizcocho dispuesto a “beberse” un vaso de leche… ;P

Y con esto, os dejo hasta la semana que viene. Si tenéis recetas infalibles de otras madres que compartir o fotos que mandar, ¡estaré encantada de publicarlas!

¡Besitos a tod@s!

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Maroa dice:

    Hola Mercedes! Me encantan las recetas tradicionales como este bizcocho…. Me llega ese olorcito a limón, me encanta el olor del horno soy una viciosa (aficionada). Ya te tengo como “favorita” me gusta como en un segundo me transportaste a mi infancia. 8-))). Gracias por “compartirte”. Buena suerte. Una tinerfeña golosa 😘

    1. mmmorentin dice:

      Pues sí, suerte y ganas de trabajar nos van a hacer falta en este 2013, sea lo que sea a lo que nos dediquemos. Cuando ande más libre, probaré la receta tradicional entre las recetas: ¡los bollos de mantequilla de bilbao!. Sí, lo sé, hay que ser bilbaína para entenderlo y a ti te queda lejos, pero eso era lo que nos daban de merendar los días especiales, lo que se llevaba de postre a casa de la abuela… un clásico de la infancia y de bilbao. Prometo buscar más recetas tradicionales, que también me encantan y buscar el equilibrio con los cupcakes y tartas decorados. Un saludo!

  2. 11agataabad dice:

    Yo intento tener siempre un bizcocho en casa del que ir tirando en desayunos, etc. Suelo seguir esta receta de bizcocho y la verdad es que sale muy fácil.

  3. Letitxu dice:

    Jajajajaja ay madre lo del arroz con leche era una de las mejores cosas del mundo! Para mi hay un recuerdo más de la infancia que siempre que pienso en mama no puedo evitarlo (aparte del arroz con leche y el bizcocho de limón), y era llegar a casa, abrir la nevera y ver ese plato amarillo viejo que tenía de casa de la abuela y ver la masa de las croquetas de chorizo enfriandose jajaja 🙂
    Por cierto… Voy a hacer el bizcocho esta semana… 🙂

    1. mmmorentin dice:

      ¡Oooohhh, el plato color caramelo! ¿Quién no ha tenido uno de esos en casa de su madre o de su abuela? Sabía que el post te iba a gustar. Por cierto, si lo hacer con ralladura de limón, tiene un sabor alucinante, te encantará.

      1. Letitxu dice:

        Pues pensaba hacerlo así la verdad!!! Ya te contare! Voy a ir hoy a comprar las cosas que necesito!

Me encanta que comentes mis post, por favor, ¡anímate a dejar un comentario! Me los leo y contesto a todos :)

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