RED VELVET CAKE NAVIDEÑA

¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo tras las celebraciones de las últimas 48 horas? ¿Alguna se está planteando la dieta a base de agua hasta el 31? Si bien no soy partidaria de las dietas express ni las recomiendo como médico, empiezo a pensar que quizá es el momento de hacer la dieta de la piña o de la alcachofa… Eso sí, mi madre me ha puesto un tupper de kokotxas al pil-pil, otro de kokotxas albardadas y un tercero de arroz con leche, que me da a mi, que no llegan a mañana. ¡Ay, enero, qué duro vas a ser!

¡Red velvet navideña a tope!
¡Red velvet navideña a tope!

Como antes de Nochebuena no me dio tiempo a traeros recetas navideñas en sí, os traigo la tarta que hice para la Nochebuena en mi casa. Lo tradicional es hacer cena, pero me tocaba trabajar y mi familia decidió que no me podía quedar sin Nochebuena. Así que se hizo comida. Pantagruélica. Como-si-no-hubiera-un-mañana. Muy bizkaína, con su bacalao al pil-pil y sus pintxos. A veces me pregunto si mi madre y mi suegra saben que el día 26  hay que volver a ponerse el mismo pantalón que el 23 y no uno 2 tallas mayor. ¿Creen las madres que el 26 de diciembre se acaba el mundo? No puede ser, ya que a la semana siguiente, repiten con igual entusiasmo y ¡misma cantidad de comida!

La verdad es que con la historia de la comida de Nochebuena, me fui con menos pena al trabajo, como si en realidad no me perdiera nada, porque yo ya lo había celebrado (y comido) todo, así que estuvo bien.

Para postre, hice lo que yo considero que debe ser un clásico navideño, sobre todo por sus colores. Adaptado de recetas de aquí y allá, al gusto familiar, con un frosting “sosete”, para que se notara el sabor a queso y testada para que os podáis fiar: ¡sale bien! He probado numerosas recetas para esta tarta. En algunas se usa exclusivamente mantequilla que le da un sabor profundo exquisito, pero son menos esponjosas. En otras ocasiones,  he usado sólo aceite de girasol, obteniendo un bizcocho más tierno, pero de menos sabor. Esta vez, he hecho mitad y mitad para combinar sabor y textura. El resultado ha sido muy bueno.

tartadetalle

Sólo uno consejito: yo puse 30 g de cacao puro en polvo y usé el poco colorante de americolor que me quedaba y algo de Christmas Red de Wilton. Con los 30 g de cacao el sabor era excelente, pero el color cuesta conseguir. Además, en cuanto eché el Wilton, me di cuenta de que mi mezcla (que estaba casi roja gracias al Americolor Red-Red), al añadirle el Wilton, se volvía granate… Así que os pongo la receta con algo menos de cacao y el consejito es que para un rojo intenso, no uséis Wilton. Americolor va bien y dicen que Sugarflair también, aunque no lo he probado.

RED VELVET CAKE DE 4 CAPAS

  • PARA EL BIZCOCHO:

Adaptada de Joy of Baking para 2 bizcochos de 18 cm a dividir en 2 capas cada uno (o 4 bizcochos más finos) + 12 minicupcakes (reservados para otra ocasión)

 200 g harina

200 g de azúcar

20 g chocolate

50 g mantequilla

50 ml aceite girasol

2 huevos L

1 cucharadita de extracto natural de vainilla (o un chorrito a ojo, que es lo que echo yo)

190 ml de buttermilk

1 cucharadita de bicarbonato

1 cucharadita de vinagre

½ sobre de levadura

Colorante rojo (Red-red o super red de Americolor).

Nota: para aprender a hacer buttermilk casero (aunque el otro día vi que lo venden en el Alcampo), leeros este post.

  • PARA EL CREAM CHEESE FROSTING

Mezcla de las recetas de Joy Of Baking y Sweetapolita, pero a mi gusto

250 g de queso mascarpone

250 g de queso Philadelphia

100 g de mantequilla

250 g de azúcar glas

5 ml de extracto de vainilla (¡o un chorrito!)

Lo primero de todo es preparar 2 moldes de 18 cm, para lo cual, se cortan unos círculos de papel de horno para colocar en el fondo del molde (si es de los desmoldables, dadle como 1’5 cm más de margen para que se enganche al cerrar el molde). Embadurnáis las paredes del molde con margarina y harina para que no se pegue. Vais calentando el horno a 180ºC.

cortando la tarta

En un bowl tamizáis el cacao, la levadura y la harina. El cacao tiende a formar grumos y luego son difíciles de deshacer al batir. En un vaso vais preparando el buttermilk y dejándolo reposar unos minutos. En otro recipiente batís la mantequilla y el azúcar hasta que esté cremosa y añadís el aceite de girasol. Posteriormente, se añaden los huevos uno por uno. Después se añaden alternativamente la harina y el buttermilk,  comenzando y terminando por la harina. Se añade el colorante.

El último paso consiste en mezclar en un cuenco una cucharada de bicarbonato con una cucharada de vinagre blanco. Al reaccionar, burbujean. Hay que añadirlo inmediatamente a la masa antes de que la reacción termine.

Se hornea durante unos 40 minutos (menos si usáis 4 moldes y capas más finas en lugar de 2) y obtendréis un bizcocho de unos 5 cm de alto. No abráis el horno hasta pasados 20 minutos y después, comprobad la cocción pinchando un palillo en el centro.

Cuando el bizcocho esté frío, se mete o bien en el congelador 30 minutos (o hasta un mes) o en la nevera unas 2-3 horas, para que esté firme a la hora de dividirlo en capas. Se parte cada bizcocho en 2, con la ayuda de un cuchillo de sierra o un cortatartas (que yo no tengo y el Olentzero no me ha traído).

Preparados, listos, ¡ya! ¡A COMER!
Preparados, listos, ¡ya! ¡A COMER!

Para el frosting, me fié de Joy Of Baking con el mascarpone, porque me encanta el queso y a los de mi alrededor también. Como no quise quitarle el sabor a queso, rebajé la cantidad de azúcar que se usa en todas las recetas. Advierto que es un frosting blandurrioy difícil de manejar para que quede lisito. Pero con un poco de paciencia, el resultado es bueno y la receta sale para chuparse los dedos.

Para el montaje de la tarta, se pone crema de queso entre capa y capa y se cubre también la parte de arriba y los laterales, creando una capa que, al enfriar, se endurece y hace que la decoración final sea más fácil y no se os suelten miguitas. En este caso, las migas son rojas y la crema blanca, así que si se sueltan, se monta una buena. Se refrigera unas 2 horas aunque mejor si lo hacéis de víspera, para no andar con prisa luego. Posteriormente, se cubre con la crema fría (porque al llevar tanto porcentaje de queso, es muy blanda) y se decora al gusto.

  • Para el arbolito navideño:

30 g de mantequilla a temperatura ambiente + 30 g azúcar glas. Se bate para un buttercream convencional y se tiñe con colorante verde (el mío, green leaf de Wilton) y se hace con una boquilla 1M de Wilton. Espolvoreé azúcar glas por encima y le puse unas perlitas y unos non-pareils… Las estrellas del árbol, son de fondant teñido de amarillo.

Luego mi suegra sacó un bote que tenía por ahí extraviado de estrellitas, vete tú a saber porqué, que no le gusta la repostería. Pero allí estaban y las puse. El resultado fue una tarta navideña preciosa y buenísima. Sugiero que la probéis para Nochevieja y ¡que seáis creativas con la decoración!

Más navideño imposible: con el árbol de fondo y el belén de mis suegros en la escalera.
Más navideño imposible: con el árbol de fondo y el belén de mis suegros en la escalera.

Un beso enorme a tod@s y, como este es mi último post de 2012… ¡FELIZ AÑO NUEVO! URTE BERRI ON! HAPPY NEW YEAR! BONNE ANNÉE!

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