Se acerca la primavera… ¡Cupcakes de fresa!

A veces sale el sol. Te levantas por la mañana, abres la ventana y huele a hierba recién cortada. Empiezan a crecer los bulbos del jardín y han salido unas florecillas amarillas, que casi parecen pompones, en un arbolito que tenemos plantado. Las habas que Javier sembró hace unos meses tienen ya unas pequeñas vainas y parecen prometernos que nos podremos comer un plato de aquí a no mucho. Por una vez, no llueve, lo cual, tras los meses de lluvia y, después, el frío que ha hecho, es casi un milagro.

Así que desayuno, paso unos 40 minutos al teléfono con Alaine (ya sé que pensáis que es imposible hablar tanto tiempo, pero en realidad, para nosotras no es tanto), mando un par de whatsapps al resto de mis amigas (un beso bloggero a mis brujas desde aquí), me ducho, me peino el pelo recién cortado con más estilo de lo habitual y me voy al super… ¡a por fresas! De paso, me compro una Coronita porque se me ocurre que un día es un día y que yo lo valgo.

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Vuelvo a casa con una compra extrañísima compuesta por una caja de 2 kg de fresones que me alegran aún más y me recuerdan que la primavera trompetera está cerca, mi Coronita (que va directa al congelador), 2 paquetes de harina, muchos-muchos yogures, un bote de canela en polvo y otro de perejil picado. Ah, también llevo un brick de 500 ml de nata porque tenía una idea de cupcakes en la cabeza que nunca llevé a cabo. No parece una dieta muy equilibrada, pero es lo que hay.

Preparo los ingredientes, saco mi cervecita del congelador, corto unas rodajitas de limón para añadirle y comienzo a mezclarlo todo, canturreando (y bailando un poco, lo reconozco), dando unos sorbitos de cerveza que me saben a gloria (raro, yo prácticamente nunca bebo) y miro el jardín a través de la ventana de la cocina. Y es que, a veces, sale el sol. Aunque todavía sea 1 de marzo y sólo haga 5 ºC fuera. Aunque tengamos todas las plantas cubiertas para que no se nos congelen. Aunque con el frío, ni mi gata Teo quiere salir a la calle. A pesar de la crisis, de los problemas, del día a día, de las facturas y la hipoteca. A pesar de los pesares, a veces, sale el sol. Y eso me hace feliz.

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RECETA DE CUPCAKES DE FRESA

Receta propia para 6 cupcakes

  • PARA EL BIZCOCHO

1 huevo L

50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente

75 g de azúcar

75 g de harina

50 ml de nata

½ sobre de levadura tipo royal

6 fresas grandes o fresones

5 ml de extracto de vainilla (yo nunca lo mido y echo un chorrito, a ojo).

  • PARA EL BUTTERCREAM DE FRESA

150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente

150 g de azúcar glas

2-3 fresas grandes o fresones

5 ml de extracto de vainilla

En un bowl ponéis la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y batís hasta la mantequilla se vuelva blanca y cremosa. Entonces añadís el huevo y posteriormente, la harina tamizada junto con la levadura, alternativamente con la nata y el extracto de vainilla. Debéis empezar y terminar con la harina.

Picáis las fresas en daditos pequeños (o no tan pequeños, según os guste encontraros los trocitos de mayor o menor tamaño en vuestras cupcakes) y lo añadís a la masa. Distribuís homogéneamente en vuestras cápsulas y horneáis unos 20 minutos. Mis cápsulas eran de Ikea, muy monas y bastante baratas, pero el papel era muy fino, así que organicé una buena al sacarlas del horno y tuve que poner cápsulas nuevas.

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Dejáis las cupcakes a enfriar sobre una rejilla de horno (mi consejo es que os comáis una calentita sin pensar en nada más y le déis un sorbo a vuestra Coronita, vuestro té, café, vino o lo que sea que os guste y disfrutéis del momento) y váis preparando el buttercream.

¡Al loro con el buttercream porque yo monté una buena en la cocina!. Por un lado, trituráis las fresas con una batidora y las coláis para que el puré no tenga pepitas. Por otro, mezcláis la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas (acordaos de tamizarlo, ya que tiende a hacer pegotones) y la vainilla hasta que la mantequilla se vuelve blanca y la consistencia es cremosa. Yo añadí todo el puré de fresas de una vez y luego no se me integraba con la mantequilla, porque era demasiado líquido. Así que, aprendices de reposteros y cocinillas del mundo, ¡no repitáis mis errores!. Id añadiendo el puré progresivamente mientras seguís batiendo la mantequilla, para que se os integre correctamente. Si véis que va perdiendo consistencia, simplemente, ¡no añadáis más! Lógicamente, a mayor cantidad de zumo, más sabe a fresas, pero si no tiene consistencia, no vais a poder decorar las cupcakes.

Por últimos, sacáis unas fotos preciosas y me las mandáis para que me sienta orgullosa de vosotr@s y de mi misma y ¡a disfrutar!.

¡Besitos a tod@s!

PD: ¡también podéis encontrarme en Instagram como dra_cupcake!

Preparando meriendita para la tarde! Que bueno el viernes libre, el sol y el olor a fresas y primavera!

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