PAN HOKKAIDO

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Y llegó el fin del mundo. El apocalipsis zombie. La pandemia que nadie se creyó (incluida yo). Y sé que queréis volver a la normalidad, pero yo no.

No quiero volver a correr sin llegar a ningún sitio, ni tener un millón de preocupaciones, ni comprar cosas que no me hacen falta. En su lugar, quiero seguir haciendo mi propio pan, pasando horas y horas hablando con Javier, levantarme sin prisa y desayunar despacio. Quiero hablar con mis amigas, las de aquí y las de allí. Quiero aprender caligrafía, escribir mi blog, estudiar medicina por placer y no porque sale un protocolo nuevo cada día. O dos.

Quiero tomar el café al sol sin reloj, no tener la tele encendida, jugar con Rey. Pasear agarrados de la mano, bailar en la cocina. Besar más. Con esos besos de abuela de pueblo, que hacen mucho ruido, cuando ves a una amiga muy querida. Quiero abrazos que van acompañados de un suspiro y una sonrisa, de tantas ganas que tenías de darlos. Quiero valorar lo importante, no sólo lo urgente. No quiero que la carrera del día a día, los horarios, el estúpido ritmo que llevamos me vuelva a meter dentro de la rueda de hamster. Quiero mantener lo que me acerca a las personas y me aleja de las cosas. Quiero olvidarme de los “tengo que” y sustituirlos por “como me apetece hacer… “. Y hacerlo. Quiero vivir más despacio. De esta pandemia, quiero aprender a vivir y a hacerlo mejor, a ir sin prisa, a sonreír y sentirme agradecida de estar viva y por la suerte que tengo de tenerlo todo. Y compartirlo con la gente que me hace feliz solo por existir.

PAN HOKKAIDO

Hago una hogaza de este pan casi todas las semanas desde hace meses y siempre me recuerda a momentos compartidos con una amiga muy querida en París.

Es un pan de leche con un sabor único, entre el pan de molde y un brioche. No os asustéis por la receta, lo más difícil en este momento, es encontrar la levadura para hacerlo.

INGREDIENTES:

PARA EL TANG ZHONG:

25 g harina

50 ml leche entera

50 ml agua

PARA LA MASA:

1 huevo L

125 ml leche entera

350 g harina panificable (unos 10 g proteína)

60 g azúcar

5 g sal

30 g mantequilla

12 g levadura fresca de panadería o 4 g de levadura seca

PROCESO:

1.- El tang zhong, es una pasta como un roux, algo así como la base de una bechamel y hace que la masa quede mucho más tierna y se conserve más días fresca. Se hace poniendo la harina y los líquidos en una cazuela a fuego medio hasta que se haga una pasta, sin dejar de remover. Tarda muy pocos minutos.

2.- Se retira el tang zhong del fuego y se añaden el huevo y la mantequilla y se mezcla con varillas.

3.- Se vierten los demás ingredientes en el recipiente de vuestra amasadora o en el que vayáis a usar si amasáis a mano. Se comienza a amasar y se añade el tang zhong.

4.- Amasar unos 15 minutos.

5.- Se hace una bola, se cubre con papel film y se deja levar unas 2 horas a temperatura ambiente. Si lo hacéis en invierno buscad el sitio más cálido de la cocina.

6.- Cuando ha levado y la masa está hinchada y hermosa, enharináis mínimamente la superficie de trabajo.

7.- Con una rasqueta, dividís la masa en 3.

8.- Se bolean para darles un poco de tensión y se estiran con un rodillo.

9.- Se enrollan sobre sí mismos y se meten en un molde previamente engrasado o cubierto con papel de horno.

10.- Se dejan levar por segunda vez, aproximadamente 1 h.

11.- Precalentar el horno a 180ºC con ventilador y hornear 25 minutos. Cuando esté listo lo dejáis unos 5 minutos en el molde para no abrasaros y luego lo pasáis a una rejilla hasta que enfríe completamente.

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