BIZCOCHO DE NARANJA SANGUINA

A veces, lo más sencillo es lo más satisfactorio. Cuando no hay tiempo para grandes esfuerzos, ni técnicas complejas, lo ideal es recurrir a recetas con ingredientes de temporada que es probable que ya tengamos en la despensa, que no solo den poco trabajo sino que además, te proporcionen ese ratito de felicidad que te hace sentir en casa, a gusto y feliz.

Muchas veces veréis que empleo aceite de oliva en mis bizcochos. Lo hago porque me gusta su sabor intenso y un poco amargo, que queda fenomenal con el dulce. Siempre lo podéis sustituir por un aceite de girasol. No recomiendo emplear el aceite de coco, a pesar de estar muy de moda, porque sus propiedades nutricionales son menores y su efecto en el sistema cardiovascular es más perjudicial que el del aceite de girasol y, desde luego, que el del aceite de oliva.

Cuando se usan aceites en los bizcochos, hay que recordar que su tiempo de cocción será más largo que con una mantequilla y se pueden hornear a temperaturas más bajas. También duran más días sin secarse, ya que la mantequilla al enfriar se endurece, con lo que su tiempo de consumo es menor.

En cuanto a los cítricos, esta receta lleva naranja sanguina, pero obviamente puede hacerse con naranjas normales o mandarinas. La temporada de la naranja sanguina es corta, así que todos los años intento aprovecharla, pero si no os gusta su sabor, no pasa nada.

Vamos al lío:

INGREDIENTES:

3 huevos

120 g de azúcar

225 ml de nata

120 ml de aceite de oliva

180 g de harina floja

15 g de impulsor

80 ml de zumo de naranja sanguina

Ralladura de 1 naranja sanguina

PARA EL GLASEADO: 50 g zumo de naranja sanguina, 50 g de azúcar glacé.

INSTRUCCIONES:

Batir los huevos con el azúcar.

Añadimos en este orden: la nata, la harina, el aceite, el impulsor, el zumo y la ralladura de naranja, mezclando cada vez que añadimos un ingrediente.

Se hornea en horno previamente precalentado a 180ºC con calor arriba y abajo sin ventilador, durante 30 minutos.

Se saca del horno y, si usáis un molde de Nordic Ware como era el mío, debéis dejarlo reposar 10 minutos (ni más, ni menos) antes de desmoldarlo y pasarlo a una rejilla.

Para el glaseado, calentamos el zumo y disolvemos el azúcar en él. A mi no me gusta muy dulce, si añadís más azúcar, quedará progresivamente más espeso y opaco.

Os recomiendo glasearlo con el bizcocho caliente, penetra en la miga y queda un bizcocho húmedo, de sabor intenso, que dura fresco varios días.

Aquí tenéis el vídeo del proceso.